El hormigón impreso se agrieta porque, aunque parece muy resistente, es un material que necesita una buena aplicación y ciertos cuidados. Si algo no se hace bien durante la obra o después, pueden aparecer pequeñas fisuras que con el tiempo se vuelven grietas visibles. Esto no significa que el hormigón sea malo, sino que necesita atención, sobre todo al principio y en lugares donde está expuesto al sol, la lluvia o mucho peso.
Factores naturales que causan grietas
El clima puede dañar el hormigón impreso si no se controla bien el proceso. Cuando hace mucho calor, el hormigón se seca muy rápido y eso puede provocar grietas en la superficie.
En los días fríos, sobre todo cuando hay heladas, el agua que entra en el hormigón se congela. Al congelarse, se expande y rompe el material poco a poco.
La lluvia también es un riesgo. Si llueve mientras el hormigón todavía está fresco, no se seca correctamente y se vuelve más débil, lo que facilita la aparición de grietas.
Por eso, es importante tener en cuenta el clima al momento de hacer una obra con hormigón impreso.
Retracción del hormigón durante el fraguado
Cuando el hormigón se está secando, pierde agua y se va encogiendo poco a poco. A este proceso se le llama retracción. Es algo normal, pero si no se controla bien, pueden aparecer grietas.
Hay dos momentos importantes. El primero es justo después de aplicar el hormigón, cuando aún está fresco. Si hace viento o mucho calor, el agua se evapora muy rápido y el material se agrieta en la superficie.
El segundo momento es durante los días siguientes, mientras el hormigón termina de secarse por dentro. Si no se cuida bien en ese tiempo, también puede agrietarse.
Para evitar esto, es importante mantener el hormigón húmedo durante los primeros días y protegerlo del sol y del viento fuerte.

Errores durante la ejecución de la obra
Muchas grietas en el hormigón impreso aparecen porque no se hizo bien el trabajo desde el principio. Uno de los errores más comunes es no preparar bien el terreno. Si el suelo no está firme y nivelado, el hormigón se puede mover y agrietar con el tiempo.
Otro problema es no usar juntas de dilatación. Estas juntas permiten que el hormigón se expanda y se contraiga sin romperse. Si no se colocan en el lugar correcto o no se ponen, las grietas salen solas.
También influye la mezcla del hormigón. Si no tiene la cantidad adecuada de agua, cemento y otros materiales, puede quedar demasiado débil o secarse mal.
Por último, si el molde o el colorante se aplican demasiado pronto o demasiado tarde, la superficie se puede dañar y agrietar con facilidad.
Hacer el hormigón impreso no es solo extender y estampar. Hay que seguir cada paso con cuidado para que el resultado dure y no se agriete.
Carga excesiva o uso indebido
El hormigón impreso está pensado para soportar un uso normal, como caminar o pasar con coches ligeros. Pero si se usa de forma incorrecta, puede agrietarse.
Por ejemplo, si pasan camiones pesados o maquinaria por encima, el peso puede ser demasiado y romper el hormigón. También puede dañarse si se colocan objetos muy pesados sin una base adecuada.
Otro error común es usar el pavimento antes de que esté completamente seco. Aunque parezca duro por fuera, por dentro aún se está curando. Si se pisa o se carga antes de tiempo, pueden salir grietas.
El uso correcto y respetar los tiempos de secado ayuda a que el hormigón impreso se mantenga fuerte y sin daños.
Falta de mantenimiento
El hormigón impreso necesita algo de cuidado con el tiempo. Si no se hace un mantenimiento básico, es más fácil que aparezcan grietas.
Con los años, el sol, la lluvia y el frío van desgastando la superficie. Si no se vuelve a aplicar el sellador cada cierto tiempo, el hormigón se queda sin protección y se debilita.
También puede acumularse suciedad o crecer musgo en las zonas húmedas. Esto no solo afecta al aspecto, sino que también retiene agua y puede dañar el material.
Limpiar el pavimento de vez en cuando y aplicar un sellador cada 2 o 3 años ayuda a mantener el hormigón fuerte, bonito y sin grietas.
